Ahí entra en juego la tipografía, que se convierte en el único elemento de la cartelería resultando tan eficaz como una imagen.
Son sencillos pero muy elaborados, pueden llegar a ser más complejos en su ejecución que una ilustración. La creatividad no tiene límites, ya que existen miles de posibilidades y tipografías diferentes.
Ahí van algunos ejemplos de buenos carteles tipográficos:






Andrea Mato Míguez

